Momento destacado
A Gordon se le rompe el tenedor intentando cortar el entrecot
Gordon Ramsey prueba uno de los entrecot más tristes que ha visto en su vida y la experiencia es del todo nefasta. ¡Ni siquiera puede cortarlo para comérselo!
“Nunca, nunca he devuelto comida porque no he podido cortarla”, asegura Gordon Ramsay después de probar el segundo plato del restaurante The Verdict en Nueva Orleans este. ¡No tienen cubiertos de metal! Solo de plástico. ¿Cómo va a cortar el filete así?
Este restaurante fue un club de streptease y al parecer los clientes adoran la temática, como la sala de la jueza, en terciopelo rojo, o la cámara acorazada, donde los clientes pueden comer.
Melika es la dueña. Su marido está en prisión por lo que necesitan que el restaurante funcione para saldar la deuda. Malik es su hijo. Tashika, la maitre, es su hermana y toda la familia, incluida la mejor amiga, de Melika trabajan ahí.
Michiklo es la chef y abuela, una mujer de armas tomar que no soporta que la griten y aturdan, que no entiende por qué Gordon se queja de todo cuando le están ofreciendo carne cocinada al estilo que gusta en Nueva Orleans y además no admite más comandas hasta que termine las muchas que ya tiene pendientes.
Gordon empieza con "la hamburguesa del corredor de la muerte", uno de los platos con nombres llamativos que sirven en The Verdict.
Porque ha pedido un plato que está agotado, y cuando lo ha probado de otro comensal, solo puede dar gracias porque ya no quede: le parece que está asqueroso.
Pero la comida no sale cuando tiene que salir. Todo va lento y hay demasiado desorden y gritos en la cocina.
Por no hablar de la hamburguesa que le han puesto a Gordon Ramsay que está demasiado cruda: “Esto sí que hay que condenarlo a muerte”, asegura antes de hincarle el tenedor de plástico a la carne pasada.